
Yo fui estallido fuerte de la selva y el río, y voz entre dos ecos, me levanté en las cuestas. De un lado me estiraban las manos de las aguas, y del otro, prendíanme sus raíces las sierras. Cuando mi río subía su caricia silvestre en aventuras locas con el rocío y la niebla, con el mismo amor loco que impulsaba mi sueño, lejos de sorprenderlo, me hospedaba en las sierras. Pero si alguna sombra le bajaba a los ojos, me repetía en sus aguas hasta dar en la arena, y era mi grito nuevo como un tajo en el monte que anegaba las calles y golpeaba las puertas. A veces la montaña se me vestía de flores e iniciaba en mi talle curvas de primavera




QUE BONITA ES LA MADRE NATURALEZA
ResponderEliminarTODO SRE VIVO ESTALLA Y AFLORA
ME ENCANTA ESTA FOTO..